Wearables: la tecnología que monitorea tu salud
La tecnología wearable usa prendas o dispositivos portátiles para monitorear parámetros de salud y crear hábitos de vida saludables. Un informe de Global Web Index indica que el 81% de los usuarios de estos dispositivos logran alcanzar los resultados que esperaban. Rastrean de forma continua la actividad física, la frecuencia cardiaca y el sueño para prevenir males como la obesidad o la presión alta. Los wearables no cambian la salud por sí solos, pero son una vía dinámica para motivar el abandono de los malos hábitos diarios. En el sector salud, los relojes inteligentes y las pulseras de actividad física son los dispositivos portátiles más utilizados.
Imagina que artículos tan comunes como tu ropa, lentes, relojes o pulseras, te ayuden mejorar en un gran porcentaje tu salud y estilo de vida. Gracias la tecnología wearable, esto, ya es un hecho.
Esta nueva forma de mantener a las personas saludables, consta de dispositivos que se pueden usar en cualquier objeto de uso personal e incluso implantar en el cuerpo y tienen el objetivo de monitorear parámetros relacionados con tu salud.
De acuerdo con el informe que el Global Web Index elaboró sobre las tendencias del uso de estos dispositivos portátiles en Estados Unidos y Gran Bretaña, 81% de las personas que los utilizan al alcanzado los resultados esperados.
La función principal de los dispositivos wearables, es favorecer la creación de hábitos saludables a través del monitoreo continuo de la actividad física, la frecuencia cardiaca, los patrones de sueño, entre otros.
Es importante señalar, que esta tecnología por si sola, no genera ningún cambio en la salud, sin embargo, es una estrategia entretenida y dinámica para abandonar los malos hábitos y prevenir enfermedades como diabetes, obesidad, presión alta, depresión, etc.
En el campo de la salud, los wearables más usados son los relojes inteligentes o smartwatches, seguidos de las pulseras que monitorean la actividad física.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta con un profesional de la salud. Ante una urgencia, acude al servicio de urgencias más cercano.